The Freedom Blog

“La libertad religiosa ya no es necesaria”, escribe Bart De Wever, presidente de N-VA, el mayor partido político de Bélgica, en su libro On Identity, publicado la semana pasada. Esta firme declaración no es una mera coincidencia en medio de la revisión de la Constitución belga que garantiza los derechos y libertades más fundamentales, incluida la libertad religiosa.

El partido flamenco N-VA, dirigido por De Wever, es el responsable de muchas controversias que socavan la libertad religiosa. Se enfrentaron con éxito a las comunidades musulmana y judía con la prohibición de la matanza ritual que entró en vigor el 1 de enero de 2019 en Flandes. Ahora, De Wever parece tomar a los cristianos como su nuevo objetivo. En su libro On Identity, minimiza la persecución de los cristianos por parte de los emperadores romanos y describe cómo ‘el cristianismo borró toda una cultura en cuestión de décadas’ durante el Imperio Romano (p. 94). Continúa con una provocativa pregunta: “¿Pueden los musulmanes en Europa convertirse en lo que eran los cristianos en el imperio romano?” (p. 105).

Esta beligerancia contra las comunidades religiosas no se limita a los chistes, sino que parece estar arraigada en una peculiar comprensión de lo que son los “valores de la Ilustración”. Aunque incluye la libertad entre ellos, considera que el progreso de los valores de la Ilustración hace que la libertad religiosa ya no sea necesaria, ya que ha llegado a “solaparse con la libertad de expresión” (p. 139). Tal afirmación sorprende, dado que Bart De Wever ha reiterado públicamente que tal libertad es una parte integral de los valores de la Ilustración.

Pero, lo que es más importante, anuncia la posición que adoptará el N-VA durante la revisión de la Constitución belga. Tanto la Cámara de Representantes como el Senado decidieron someter a revisión, entre otras cosas, el artículo 19, que garantiza la libertad de manifestar la religión. En Bélgica, la modificación de la Constitución sólo es posible cuando se han previsto artículos específicos para su revisión, seguidos de unas elecciones generales. Charles Michel, el actual primer ministro de Bélgica, aún no ha presentado el informe final en el que se enumeran los artículos que deben revisarse. Si se incluye o no el artículo 19, depende de él. En cualquier caso, tras las elecciones generales de mayo, el nuevo Parlamento iniciará sus labores con un debate sobre la Constitución.

Sin embargo, en vista de las declaraciones de De Wever, si el N-VA mantiene su liderazgo político actual y el artículo 19 está abierto a revisión, la eliminación de la libertad religiosa de la Constitución belga podría ser una opción. Esto supondría una grave violación de las obligaciones de Bélgica en virtud del derecho internacional y se basaría en una interpretación errónea de lo que realmente es dicha libertad.

El derecho a la libertad religiosa está contemplado en el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y en el artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. En cada uno de estos casos, la libertad religiosa tiene un componente interno y externo. La dimensión interna de las creencias y convicciones de una persona incluye el derecho a tener creencias y a cambiarlas libremente, sin ninguna limitación. La dimensión externa es el derecho `ya sea solo o en comunidad con otros y en público o privado, a manifestar su religión o creencia, en el culto, la enseñanza, las prácticas y la observancia’.

Por lo tanto, la libertad religiosa abarca mucho más que la libertad de expresión. Primero permite a una persona tener creencias y convicciones, y luego actuar en base a esas creencias y convicciones. De hecho, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha descrito la libertad de pensamiento, conciencia y religión como:

uno de los más importantes elementos que conforman la identidad de los creyentes y su concepción de la vida, pero también es un bien precioso para los ateos, los agnósticos, los escépticos y los despreocupados. De ello depende el pluralismo indisociable de una sociedad democrática, que ha sido conquistada a lo largo de los siglos (Kokkinakis c. Grecia, Nº 14307/88, 25 de mayo de 1993, párr. 31).

La libertad religiosa es esencial para la identidad de cada persona y para la sociedad. Es lamentable que, al presentar su idea de la identidad flamenca, el líder de un importante partido político de la Europa del siglo XXI presente una noción reduccionista de lo que es la identidad al descartar un componente esencial.

 

Alice Neffe es asesora jurídica de ADF International en Bruselas, una organización de defensa jurídica basada en la fe que protege las libertades fundamentales y promueve la dignidad inherente de todas las personas.

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